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La externalización de activos energéticos frente al leasing: financiando la descarbonización

La externalización de activos energéticos frente al leasing: financiando la descarbonización

La descarbonización es una apuesta colectiva

Un punto de partida es definir qué es realmente la descarbonización: la descarbonización es un proceso de reducción de emisiones de carbono a la atmósfera, con el objetivo de lograr una economía global con bajas emisiones y disminuir nuestra elevada dependencia de los combustibles fósiles como fuente de energía.

Podemos estar todos de acuerdo que no se trata solo de una apuesta individual, sino de una apuesta colectiva por el beneficio común y con respaldo gubernamental, tal y como se define en los acuerdos alcanzados en la Unión Europea, confirmando en 2011 sus objetivos de reducción de gases de efecto invernadero entre un 80% y 95% respecto al nivel de 1990 con el horizonte 2050.

El compromiso europeo de reducción de emisiones GEI (Gases de Efecto Invernadero) supondrá para España que las emisiones se limiten hasta un valor muy reducido de entre 14 y 88 MtCO2 para el horizonte temporal establecido. Como todos sabemos, quizás el primer paso serio fue plasmado en la resolución del 25 de marzo de 2021 en el plan integrado de energía y clima 2021-2030 publicado por el Ministerio para la transición Ecológica y el reto demográfico.

Mas allá de entrar en los detalles del plan, las palancas establecidas para cumplir los objetivos son las siguientes:

  1. Cambiar vectores energéticos, como el consumo de productos petrolíferos. Un ejemplo claro de este punto sería la movilidad sostenible, apostando por el desarrollo del vehículo eléctrico y medios de transporte público que no utilicen combustibles fósiles.
  2. Desarrollar un parque de generación eléctrica basado exclusivamente en energías renovables. El Plan Integrado de Energía y Clima propone que en 2030 las renovables aporten el 42% de la energía final en España y el 74% de la electricidad, y en 2050 nada menos que el 100%.
  3. Promover el ahorro energético y la eficiencia, por este orden. La energía más barata y menos contaminante es la que no se usa.

Ahora bien, para que estas medidas puedan ser implementadas se requieren fuertes cantidades de dinero e inversión. Según Bloomberg, en su último informe emitido en 2020, la inversión global asociada a la transición energética superó por primera vez los 500.000 millones de dólares y todo apunta a que, para cumplir los objetivos fijados, esas cifras irán en aumento.

En los contratos de venta de energía transformada, lo que se trata es de promover el ahorro energético y la eficiencia, ayudando a los clientes con la descarbonización y encontrando soluciones de ahorro energético junto con un plan de financiación de los diferentes activos implicados.

 

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El leasing como solución tradicional de financiación

En el pasado, si un cliente detectaba un proceso ineficiente o un activo que requería ser renovado, una vez definida la solución técnica, era necesario aprobar la inversión internamente. En caso de no optar por dedicar recursos internos orientados a sus planes de crecimiento o mejora de resultados, debía acudir al mercado en búsqueda de financiación, encontrando soluciones tradicionales – como leasing, renting o préstamos – y aumentando sus niveles de apalancamiento, consumiendo balance y registro en CIRBE.

Quizás la fórmula más habitual para la financiación de activos era el leasing, básicamente un arrendamiento financiero con derecho a compra. La titularidad del activo seguía siendo del cliente, así como los riesgos de operación y mantenimiento, desviando la atención y dedicando recursos propios a aspectos ajenos a su actividad principal.

El integrar un activo de tu proceso productivo en el balance también puede suponer otro tipo de inconveniente, ya que, en términos de valoración, el mercado utiliza ratios en la toma de decisiones como Retorno sobre activos (ROA) y Retorno sobre patrimonio (ROE), y el peso de este tipo de activos puede tener un impacto negativo en dichos indicadores.

Externalización de activos energéticos como nueva forma de financiación

En un proceso de externalización de activos energéticos (utilities) se analiza y se define la solución técnica para alcanzar los mayores ahorros energéticos y económicos, gestionando el plan energético con recursos especializados para que el cliente pueda enfocarse en su actividad principal.

En paralelo, el contrato de rendimiento energético intenta aportar soluciones de financiación fuera de los circuitos tradicionales, evitando el consumo de CIRBE de los clientes y evitando elevar sus niveles de apalancamiento, siendo por tanto una solución creativa y óptima para nuestros objetivos de descarbonización globales. No obstante, es necesario adoptar medidas concretas para cumplir con la normativa contable, en concreto la IFRS16, y poder sacar los activos asociados fuera del balance.

 

Formas de financiación Principal ventaja Principal inconveniente
Leasing Fórmular de financiación conocida y muy habitual en el mercado. La titularidad del activo, los riesgos de operación y el mantenimiento son del cliente. Se dedican recursos ajenos a la actividad principal.
Externalización de utilities Se gestiona el plan energético con recursos especializados. La duración del contrato se fija en función de los ahorros obtenidos y no con los clásicos plazos de la financiación tradicional. Necesidad de tomar medidas concretas para cumplir con la normativa contable, en concreto la IFRS16, y poder sacar los activos asociados fuera del balance.

 

David Alejo – Head of Financial Special Projects en ENGIE España