4 soluciones energéticas que reducen emisiones de CO₂ en la industria
En las últimas décadas, conceptos como “urgencia climática” o “neutralidad de carbono” se han convertido en el lenguaje cotidiano del sector energético.
Desde ENGIE, asumimos un verdadero compromiso con el medioambiente, acompañando a empresas de diferentes sectores en su camino hacia la reducción de emisiones de sus procesos productivos. Para ello, existen diversas soluciones a través de las cuales las industrias pueden alcanzar sus objetivos dependiendo de su capacidad, objetivos y estrategia energética.
Te mostramos algunas de estas soluciones, junto con ejemplos de proyectos reales en los que se han conseguido procesos industriales más eficientes y con una reducción de emisiones de carbono.
1. Biomasa
Una solución cada vez más usada en España, puede generar energía térmica o eléctrica a través de materia orgánica de distinto origen y composición. Esta solución permite el uso de combustibles convencionales como madera, astilla o pellet y otros menos habituales como el orujillo de uva o aceituna, el polvo de lijado o las cáscaras de distintos frutos secos, posicionándose como una de las tecnologías más versátiles. Para que esta solución sea eficiente y rentable, se deben tener en cuenta algunos factores como disponer de espacios de almacenamiento, encontrar combustible en una ratio menor a 200km de la planta o tener un proceso industrial que requiera una demanda térmica elevada y estable.
En cuanto a los niveles de temperatura, la biomasa es especialmente adecuada para procesos productivos de baja (<150ºC) y media (150-400ºC) temperatura. Estos tipos de calor pueden ser esenciales en diversas industrias como en la alimentaria, en procesos de esterilización, en la textil para lavado y blanqueamiento de prendas, en la química o la farmacéutica en la destilación de productos químicos y la fusión de nitratos y en la papelera, en fases de ebullición y secado.
Un proyecto basado en esta solución es la Planta de Biomasa para la papelera Alier, la planta de generación de energía térmica a partir de biomasa más grande de Cataluña. Esta infraestructura tiene como propósito fundamental la sustitución de gas natural por biomasa forestal, logrando una reducción de un 98% del mismo. Un gran ejemplo de cómo esta tecnología tiene un impacto positivo en el medio ambiente, ya que logra la reducción de emisiones de CO2 en más de 91.000 tn al año.
2. Autoconsumo solar
El autoconsumo solar industrial permite a las empresas producir y consumir su propia energía mediante placas fotovoltaicas ubicadas en sus instalaciones o en áreas cercanas a ella. Algunas de las ventajas son el ahorro en costes de energía, la mejora de la eficiencia energética y sobre todo, ganar más autonomía energética al estar menos expuesto a las fluctuaciones de precios e interrupciones del servicio eléctrico.
Junto con la multinacional química Dupont, ENGIE ha realizado el diseño, inversión, construcción y operación de la mayor planta fotovoltaica de autoconsumo en el Principado de Asturias. En ella, más de 20 mil módulos solares permiten producir aproximadamente un 25% del consumo eléctrico, consiguiendo una reducción de emisiones de CO2.
3. Energía Solar Térmica
También denominada energía termosolar, esta tecnología consiste en el aprovechamiento de la energía del sol para producir calor, necesario en numerosos procesos industriales como el calentamiento de fluidos, agua, vapor, o aceites térmicos. En ENGIE, apostamos por plantas solares térmicas de media temperatura (<200ºC) utilizando captadores solares tipo Fresnel o CCP (cilindros parabólicos) y adaptándonos al cliente para ofrecer la solución que mejor se adapte a nivel técnico y económico.
Un ejemplo destacado es el proyecto realizado para HEINEKEN en su fábrica en Sevilla. Con 80 mil m2 de superficie y más de 40 mil m2 de superficie de espejos, la cervecera ha podido recudir casi 7 mil toneladas de CO2e, cubriendo el 60% de la demanda térmica de la planta y avanzando un paso más en su estrategia de descarbonización.
4. Redes de Calor y Frío
Más conocidas como District Heating & Cooling (DHC), son sistemas de tuberías a través de las cuales se transportan fluidos térmicos que permiten conectar edificios con el propósito de lograr una climatización sostenible. Las fuentes pueden ser múltiples, recuperando la energía térmica residual de procesos industriales o a través de fuentes renovables. En resumen, estas grandes redes cuentan con múltiples beneficios para las ciudades y sus habitantes, entre los que se pueden incluir el acceso a la energía con un coste económico competitivo, mayor seguridad de abastecimiento y una gestión optimizada gracias a la unificación en la red.
Nuestro caso más destacado es la red urbana de Calor de Barcelona, Districlima. Con más de 200 edificios conectados y más de 25 km de extensión, esta red consigue evitar más de 30 mil toneladas de CO2, siendo un gran ejemplo de innovación y progreso en el camino hacia la descarbonización de las ciudades.
Visita nuestro apartado de proyectos y conoce cómo otras empresas ya se han descarbonizado ganando eficiencia y sostenibilidad: Proyectos Sostenibles de Energías Renovables – ENGIE España










